¿Cómo empiezo a correr?

¿Cómo empiezo a correr?

¿Llevas tiempo planteándote cómo empezar a correr? ¿No sabes si estás preparado para correr de una forma segura? ¿Quieres saber cuál es la mejor forma iniciarse?

 

Como entrenador, una de mis prioridades durante los entrenamientos, es la seguridad durante la práctica deportiva. Asegurar que una actividad es beneficiosa para la persona que la va a practicar es un deber dentro de mis principios básicos. Por lo tanto, si bien es cierto que “correr es una de las actividades más saludables que hay”, existen una serie de requisitos mínimos que toda persona debería cumplir antes de iniciarse con ella.

 

En el running, la mayor parte de las lesiones se producen por sobreuso, o mejor dicho, por un mal uso de nuestras articulaciones, derivado de una mala técnica, unos bajos niveles de fuerza y un ratio trabajo:descanso poco adecuado. Es por esto, que resulta esencial asegurar unos estándares mínimos para empezar a correr.

 

El obsoleto concepto de “correr, para ponerse en forma”, debe dar paso a una nueva realidad, y es que, lo realmente fundamental es “ponerse en forma para correr”, preparar y entrenar nuestro cuerpo para uno de los desafíos más complejos que hay.

 

 

Dos sencillos test, que puedes realizar fácilmente en casa, te permitirán saber si tu cuerpo está preparado para correr:

  • Sentadilla a una pierna: Ponte frente a un espejo, apóyate solo con una pierna y trata de llevar el glúteo lo más abajo que puedas sin despegar el talón del suelo, la otra pierna se mantiene en el aire. Si cuando realizas la sentadilla a una pierna, el gesto se parece al que ves en la imagen, espérate un poco para empezar a correr, antes sería mejor iniciar un programa de movilidad, estabilidad y control corporal, en definitiva, que seas capaz de gestionar las fuerzas que genera tu cuerpo. En caso contrario, será más que probable que sufras lesiones como el síndrome de la cintilla iliotibial, dolor patelofemoral o periostitis tibial. ¡No digas que no te avisamos!

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  • Test de flexiones de tobillo: Sitúate apoyando la mitad anterior del pie en un escalón y el otro pie apoyado sobre la pierna que permanece en el suelo. Realiza 3 series de 25 repeticiones con cada pierna, descansando el tiempo que utilizas para realizar las repeticiones con la otra. Si no eres capaz de realizar las 3 series de forma consecutiva y sin descanso, es un buen momento para iniciar un programa de fuerza que ayude a tus tendones y a tus músculos a soportar las cargas que se avecinan al correr.

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La puesta en práctica de estos dos sencillos test, te permitirán conocer cuál es el punto de partida desde el que inicias, y si tu cuerpo está o no preparado para empezar a correr. Lesionarse es una decisión que tomamos diariamente, la práctica deportiva debe ser beneficiosa, divertida y sobretodo segura si queremos disfrutar de ella.

 

Autor: Evaristo Molina Fernández. Entrenador DomoPersonal especialista en lesiones de corredores.

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