Afrontar los propios miedos

A veces utilizamos nuestros miedos para justificar nuestra imposibilidad para llevar a cabo ciertas cosas, sin pensar en afrontar los propios miedos. Odiamos admitirlo, porque creemos que el miedo está mal y no deberíamos de tenerlo.

Por lo general tenemos miedo por alguna buena razón. A menudo, la mejor solución es enfrentar ese miedo para así entrar en acción.

miedo

¿Sabes lo que lo provoca? Analiza un poco el porqué de tus miedos y piensa en lo que podrías hacer para mitigarlos.

Los miedos surgen de diversas fuentes. Es interesante e importante examinarlos para saber su origen y si son o no infundados. Puede que se trate de miedos de la niñez. Un consejo como: -No hables con extraños- es perfecto para un niño de cuatro años. No obstante ese niño, crecerá y tendrá que hablar con personas que no conoce para sobrevivir. Los miedos pueden ser también fruto de prohibiciones culturales o religiosas. Uno de los mayores instigadores de miedo son las noticias.

No permitas que los medios de comunicación ni nadie más te detenga. Si quieres realizar tus sueños, tendrás que corrre algunos riesgos.

Arriesgaste más en la vida. (No me refiero a que hagas todo tipo de actividades que supongan un peligro para tu salud física o la de los demás.) Corre riesgos pequeños, e incluso grandes riesgos. El correr algún riesgo, hacer algo que te da miedo, hará que te sientas que vives plenamente y te hará vibrar. El miedo hace que tu corazón se aceleré y que tus piernas tiemblen. Si te arriesgas llegaras a ser una persona más fuerte.

Algunas ideas para fortalecer tu capacidad de arriesgarte:

* Llama a alguien a quien tenías intención de llamar, y por la razón que sea no lo hiciste.

* Pide disculpa a alguien a quien hiciste daño, aunque esa persona no sepa que fuiste tú.

* Devuelve algo que hayas “tomado prestado” con las disculpas correspondientes.

* Ofrécete para hacer una presentación o charla.

* Has un viaje a solas.

* Discute un argumento poniéndote en la oposición. Siendo fiel a lo que crees y piensas.

* Ve a comer a un restaurante sin compañía alguna.

* Toma una clase de submarinismo.

 

Las personas que nunca se arriesgan suelen marchitarse, pueden quedarse estancadas en una rutina que termina por aburrirles.

Un riesgo o dos le dará frescura y despejará tu mente, eliminando viejas inquietudes.

¿Qué tienes miedo de hacer? Hazlo esta misma semana. Queda con algún amigo si lo necesitas.

Desde DomoPersonal te animamos a que continúes buscando nuevos retos, nuevas situaciones que te asusten y verás como se presentan oportunidades maravillosas.

Autora: Carla Fabiola Comandini. Coac DomoPersonal: Asesores de Entrenamiento y Salud.

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