La báscula no es tu amiga

bascula

Todos tenemos una, sí, todos. Normalmente hay dos tipos de personas:

Aquellos que la tienen oculta en el cuarto de baño, normalmente escondida en un rincón o detrás de la puerta “para que no estorbe el paso.” Pero en realidad está escondida para no verla y sentirnos culpables, culpables por el exceso de peso ese que tanto tiempo llevamos queriendo perder y que siempre dejamos para más adelante. La escondemos porque cuando nos subimos nos hace sentirnos culpables por los excesos del fin de semana, por las copas o cervezas del sábado, por ese día que llegué cansado de trabajar y en lugar de prepararme una cena casera y saludable decidí descongelar una pizza, por ese mañana empiezo a entrenar que nunca llega.

En el otro extremo están aquellos que la tienen en el centro, normalmente entre el wáter y el bidé, presidiendo el cuarto de baño. Aquellos que se pesan a diario, incluso varias veces al día, para ver como “progresan” (lo pongo entre comillas ya que perder peso no es algo continuo y los resultados importantes, aquellos que van a perdurar realmente en el tiempo, no se ven si no es a medio-largo plazo) sintiéndose frustrados puesto que ven pocos a nulos cambios de una medición a otra.

Piensa en tu marido, esposa, hijo, hija, compañero de trabajo, etc. Pensar en alguien a quien ves cada día. Realmente ¿Te das cuenta de cómo crece o envejece? Cuando vemos algo a diario no vemos las variaciones. En cambio pensar en ese tio del pueblo, compañero del instituto o viejo amigo del barrio que lleváis años sin ver y con el que te reencuentras. ¿A qué ahora si veis los cambios? Pues lo mismo pasa con el peso. Hay que darle tiempo para ver cambios significativos.

Si eres de los primeros ¿Sabes que te digo? Que me alegro de que esté escondida. Sí, me alegro. Porque la báscula no es tu amiga.

Si eres de los segundos debes saber que la báscula no es alguien en quien puedas confiar, únicamente te dirá la verdad a medias y media verdad al final es una mentira. La bascula te miente y, además, le haces caso, creyéndote sus mentiras y sintiéndote frustrado/a y mal contigo mismo/a.

El peso cambia cada día, puede cambiar por estar estreñido y no haber ido bien al baño, por acabar de comer, por estar en una fase de la menstruación u otra, porque has realizado ejercicio, porque estas deshidratado, porque hayas ganado masa muscular, etc.

Es muy habitual que cuando se hace ejercicio, sobre todo de fuerza, se observe que se gana peso pero que en cambio la ropa sienta mejor (tenemos menos cintura). Lo que eso implica es que la masa muscular está incrementándose y se está reduciendo la grasa, lo cual es lo mejor que puede ocurrir, mucho mejor que bajar de peso ya que si solo bajamos de peso esa pérdida puede ser muscular y ello dificultara una pérdida de grasa a largo plazo puesto que tendremos menos “hornos” para quemar dicha grasa.

Desde DomoPersonal te recordamos que debemos de olvidar el peso como objetivo final. Debemos buscar una mejora en la salud y ello pasa por reducir la cantidad de grasa y no el peso.

Si quieres buscar un amigo fiel a quien preguntar si estás perdiendo grasa mídete el perímetro de la cintura o, aún más sencillo, pregúntale al pantalón, al cinturón o a la falda. Ellos son tus compañeros leales y quienes te informaran si tu plan para reducir grasa está funcionando.

Autor: Roberto Conesa. Entrenador especializado en Obesidad y Sobrepeso en DomoPersonal.
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