¿Por qué el azúcar evita que quemes grasa?

¿Por qué el azúcar evita que quemes grasa?

¿Te has preguntado alguna vez por qué el azúcar evita que quemes grasa? A través de este post lo vas a entender con ejemplos fáciles y sencillos.

Nuestro cuerpo utiliza la grasa, los hidratos de carbono (HC) y las proteínas para generar energía dependiendo de las diferentes situaciones.

Las proteínas en general son las menos utilizadas para este fin y su uso está más relacionado con aspectos estructurales (crear tejidos) y regulatorios dentro del organismo.

Por tanto, las grasas y los HC son los grandes proveedores de energía para el organismo.

Estoy seguro de que has escuchado eso de que los HC son energía rápida y las grasas energía lenta, esto se debe a que con los HC podemos obtener mucha energía de forma rápida, pero de poca duración mientras que con las grasas podemos obtener energía de muy larga duración, pero en cantidades mucho menores.


Creo que el ejemplo de la barbacoa ejemplifica muy bien este concepto. Cuando hacemos una barbacoa normalmente utilizamos carbón, ramas pequeñas y alguna pastilla iniciadora. Lo que hacemos es encender la pastilla iniciadora que arde muy rápido y muy fácilmente es un fogonazo de energía muy grande pero muy corto, después tendríamos las ramitas que aguantarán ese primer fogonazo hasta poder lograr la temperatura adecuada el carbón que seria el ultimo paso y el que más tiempo dura.


Si te fijas, tenemos una explosión muy enérgica y fugaz, después un mantenimiento medio y por último una fase de muy larga duración que se mantiene constante pero ya sin llama.


Ahora imagina que sales a correr y que lo vas a hacer a máxima velocidad en todo momento ¿Qué pasaría? Empezarías con un sprint que podrás mantener unos segundos, después empezarías a trotar cada vez mas despacio siendo capaz de aguantar minutos o un par de horas quizá y por último empezarías a andar siendo capaz de estar muchísimo tiempo haciéndolo.


Si nos llevamos esto al uso de energía simplificándolo mucho y dejando claro que no es siempre así (ya que todos los sistemas participan en todo momento, pero en diferentes porcentajes), en el primer caso tenemos uso de HC de manera anaeróbica, después en el trote uso de HC de manera aeróbica y por último al caminar un uso de grasas durante horas.


Una vez entendido estas diferentes fases vamos a ver como el azúcar actúa en nuestro organismo y porque frena o limita el uso de grasa.


Mientras que el almacenamiento de grasa es virtualmente ilimitado pudiendo una persona a superar los 600kg de peso, el almacenamiento de HC es muy limitado (unos 400g en una persona promedio) y los niveles de azúcar en sangre deben estar muy controlados.


Cuando comemos nuestro sistema digestivo convierte los HC en azúcares que pasan al torrente sanguíneo, esto hace que el azúcar suba y el organismo debe o bien utilizarla o bien almacenarla en el hígado o en el músculo.


En el caso de que estos almacenes estén llenos (lo habitual en la sociedad actual en la que no hay la actividad física suficiente) el cuerpo no puede almacenar más de esos aproximadamente 400g de HC y lo que hace es convertirlos en grasa para poderlos almacenar ya que el cuerpo es muy ahorrador y nunca la desperdicia.

Este es el motivo por el cual una dieta alta en HC si eres una persona sedentaria no tiene demasiado sentido ya que tus músculos están repletos y esa energía se va a acabar almacenando como grasa, mientras que si eres deportista y haces que los depósitos de tus músculos se vacíen con regularidad cuando comas esos azúcares irán al musculo y no a convertirse en grasa.


Como hemos dicho, nuestro cuerpo es muy ahorrador, esto nos ha salvado la vida durante miles de años ya que la capacidad de almacenar energía en época de abundancia permitía que en época de falta de alimento utilizáramos las grasas por esto las grasas son un bien tan preciado y es tan difícil deshacerse de ella porque, aunque vivimos en una situación de abundancia de alimento nuestro cuerpo aún no se ha dado cuenta.

Para entender porque la presencia de azúcar en sangre reduce el uso de grasas vamos a ver otro símil. Imaginemos el azúcar en sangre como dinero en efectivo, los HC de los músculos como la cuenta corriente del banco y por último las grasas como los ahorros para la jubilación.


Cuando vamos a comprar cualquier cosa, si tenemos dinero en efectivo lo habitual es pagarlo con ese efectivo, si no tenemos efectivo pagaremos con la tarjeta de la cuenta corriente pero nunca o en rarísimas ocasiones utilizaremos los ahorros de la jubilación para hacer una compra del día a día, únicamente utilizaremos este recurso que tanto esfuerzo nos ha costado guardar en situaciones límite donde no nos queda otra opción.


De igual modo actúa nuestro cuerpo siempre que tenga azúcar o HC disponible tratará de ahorrar las grasas para una situación de emergencia y por ello las dietas bajas en hidratos de carbono) se utilizan cada vez más ya que al reducir la cantidad de azucares disponibles el cuerpo se ve obligado a utilizar esas reservas de grasa y por este mismo motivo las situaciones de estrés hace que sea muy difícil bajar la grasa ya que la presencia de azúcar en sangre por las hormonas del estrés hace que se reduzca el uso de grasa.


Autor: Roberto Conesa. Entrenador especializado en nutrición en DomoPersonal.

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