Lo que nunca te han contado del dolor de espalda

Lo que nunca te han contado del dolor de espalda

Antes de comenzar a profundizar específicamente en el del dolor espalda y a descubrir lo que nunca te han contado del dolor de espalda, me gustaría preguntarte algo: ¿Conoces qué es el dolor? El dolor es una señal de alarma que produce tu cuerpo para avisarte que algo no está funcionando correctamente. Muchas veces esa señal de alarma la asociamos a que hay alguna parte de nuestro cuerpo o algún tejido que está dañado, pero has de saber que el dolor nunca es igual a daño. Mediante los siguientes ejemplos te vamos a explicar el porqué.

Hay personas que por diferentes circunstancias tienen un miembro amputado (por una lesión, por un accidente de tráfico o por otro motivo en concreto), por ejemplo la pierna. Ese miembro ya no está físicamente y sin embargo esa persona sigue sintiendo dolor, a lo que se le denomina “miembro fantasma” porque ya no existe. ¿Cómo puede ser posible que esa persona sienta dolor si ya no tiene daño en ese tejido puesto que ese miembro ya no está?

Te voy a poner otro ejemplo sobre el dolor que puede resultarte curioso. Imagínate que estás en el campo y te persiguen dos perros y empiezas a correr porque le tienes pánico a los perros. En el hipotético caso de que te tropezaras y te hicieses un esguince, o te dieses un golpe en la rodilla. ¿Cómo crees que respondería tu cuerpo? Te aseguro que en ese momento lo que harías es primero que harías sería correr ante esa situación de alarma como mecanismo de defensa. Tu opción no sería quedarte en el suelo por el dolor que te produce esa caída. ¿Por qué sucede esto? Porque tu cerebro detecta que lo importante para ti en ese momento es correr y “salvar tu vida” o protegerte.

¿Quiere decir esto que no vas a sentir dolor? Desde luego que no. La lesión te dolerá, pero no en ese momento, sino luego luego, cuando el estado de alerta haya pasado.

Como ya hemos comentado, el dolor es una señal de alarma, pero no tiene por qué estar asociado a un daño en el tejido.

Hay muchísima gente que refiere tener dolor de espalda y en las pruebas realizadas (radiografía, resonancia magnética) los resultados salen perfectamente. Por otro lado, hay personas que viven sin dolor de espalda y tienen lesiones como hernias, protusiones, desviaciones de columna importantes. ¿Por qué sucede esto? Porque en estos casos, su cerebro no le está comunicando que esa situación sea contraproducente para él/ella, por eso no sienten dolor.

Por tanto, la clave para el dolor es descubrir porqué tu cerebro decide que ese dolor es lo más importante para ti. Una vez que se descubra la causa, podremos trabajar para disminuir tu dolor.

Llegado a este punto, quiero clarificarte algo. No se ha de malinterpretar lo que acabamos de decir. No se trata de que no tengas ninguna lesión y que ese dolor sea imaginario, ni mucho menos. Seguramente haya algún tipo de problema. Lo que queremos descubrir es por qué ese problema te produce ese dolor constante que te limita y te incapacita en tu día a día, durante meses o incluso años es lo que hay que empezar a tratar y buscar la solución. ¿Es realmente tan grave o el cerebro está interpretándolo mal?

Antes de continuar con el dolor de espalda específico, me gustaría que supieras que un 20% de la población mundial está sufriendo en estos momentos algún tipo de dolor que va a tener una duración mínima de tres meses. ¿Te lo esperabas? Esto es algo importante de entender porque muchas veces buscamos una razón en la que basar nuestro dolor y muchas veces no existe una razón como tal. Por ejemplo, nuestro dolor no lo podemos justificar con “Ese tirón que me ha dado al agacharme al suelo” o “ese resbalón que me he dado” o no está justificado “Con el peso que he levantado en el gimnasio o al coger a nuestro hijo”. Muchas veces el dolor aparece por una causa desconocida, pero está ahí.

Piensa también que un 80% de la población mundial ha padecido o padecerá dolor de espalda a lo largo de su vida, pero al menos una vez. Por lo tanto, no estás solo, es algo bastante común.

¿A qué se debe que el dolor de espalda sea tan frecuente? Pues se debe fundamentalmente al estilo de vida que llevamos actualmente: la falta de ejercicio físico, posiciones mantenidas durante mucho tiempo, descanso inadecuado, la incorrecta nutrición y el acelerado ritmo con altar cargas de estrés mantenido.

Ahora sí, vamos a centrarnos en el dolor de espalda específicamente. Para ello me gustaría preguntarte: ¿Por qué crees que puede dolerte la espalda? ¿Tienes alguna hernia, protusión o desviación de la columna? ¿Tu médico te ha dado un diagnóstico desconocido para ti y te has asustado? Vuelvo a incidir en lo comentado anteriormente, hay personas con hernias o protusiones que no experimentan ningún tipo de dolor. De hecho, posiblemente si yo me hiciera alguna prueba, seguramente tendría alguna protusión, lo que pasa es que a mí en este momento no me duele la espalda.

¿Crees que en tu caso el motivo por el que te duele la espalda sea porque en el trabajo o en casa pasas muchas horas sentado o al contrario, muchas horas de pie? Este es uno de los factores que puede influir notablemente, ya que es algo que repetimos una media de 8-9h diarias. Piensa que el cuerpo no está hecho para mantenerse en una posición fija: ni sentado, ni de pie, ni tumbado. El cuerpo está hecho para moverse de muchas formas diferentes y cuando eso no lo llevamos a cabo, tiene que readaptarse a esa posición. ¿Y cómo consigue readaptarse? Pues precisamente generando molestia o dolor en ciertas zonas, sobre todo, en la zona lumbar, cervical y zona dorsal. Esta respuesta de nuestro cuerpo es normal.

¿Te han dicho que te duele la espalda porque tienes el abdomen débil?

Esta es otra de las causas más frecuentes que provocan dolor de espalda. La debilidad no solo de los abdominales, sino de toda la zona central: abdomen, lumbares, glúteos y zona escapular. Todas estas zonas protegen la musculatura de la espalda y cuanto más fuertes y funcionales estén, muchísimo mejor.

¿Qué otros factores pueden influir en el dolor de espalda?

  1. Descanso ineficaz: Si duermes menos de 6h de forma crónica, tu cuerpo no recuperará bien. Al no recuperar bien irá acumulando esa fatiga crónica.
  2. Alimentación no adecuada: si abusas de azúcares, alcohol, alimentos procesados, snacks entre horas y si careces de vegetales y frutas, generará una inflamación de ciertas articulaciones de tu cuerpo generándote dolor.

Por todos estos motivos, lo adecuado es Introducir el ejercicio como parte importante para la recuperación de tu dolor de espalda. Para ello, has de centrarte en un programa de ejercicios en el cual el objetivo principal se base en recuperar el movimiento que necesita tu cuerpo. Para que des el paso e iniciar a activarte te proponemos tres consejos para realizar ejercicio con dolor de espalda. Haz Click aquí para leerlos.

Por otro lado, si estás dispuesto a dar el paso y no sabes cómo hacerlo, te proponemos iniciar el programa espalda sana en casa, para que realices tus ejercicios de forma planificada por profesionales cualificados que te guiarán de la forma más segura. Si quieres conocer en qué consiste el programa Haz click aquí y descúbrelo por ti mismo.

Si tienes alguna duda, contacta con nuestro equipo a través de info@domopersonal.com. ¡Estamos para ayudarte!

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